El 7 de abril de 2026 entró en vigor en Italia la Ley n. 34/2026. Entre sus disposiciones, modifica el artículo 37 del Decreto Legislativo 81/2008 —el texto de referencia en materia de seguridad y salud laboral en Italia— reconociendo, entre otras cuestiones, la realidad virtual y las tecnologías de simulación como métodos válidos para impartir la parte práctica de la formación obligatoria en prevención de riesgos laborales.
Es la primera vez que una legislación europea incorpora esta equiparación de forma expresa en su normativa de seguridad laboral.
La reforma no es genérica. El nuevo texto del Art. 37.5 del D.Lgs. 81/2008 precisa que el addestramento —definido como la prueba práctica para el uso correcto y seguro de equipos, máquinas, instalaciones, sustancias y dispositivos de protección, así como la formación práctica aplicada a los procedimientos de trabajo seguro— puede realizarse también mediante el uso de tecnologías de simulación en entorno real o virtual.
Los matices son importantes:
En ese contexto, la trazabilidad no es un requisito menor. Plataformas como Ludus generan automáticamente registros digitales de cada sesión: qué trabajador la realizó, cuándo, qué ejercicios completó y con qué resultado. Esa información queda disponible para el responsable de prevención en tiempo real, y puede exportarse para demostrar el cumplimiento normativo ante inspecciones o auditorías, exactamente como exige la nueva ley italiana.
Italia no se mueve en el vacío. A nivel europeo, la Comisión Europea publicó en julio de 2025 el informe "Virtual Worlds: How Do They Affect Our Health and Well-Being?", que destaca el creciente papel de la VR en la seguridad laboral y la eficiencia operativa, señalando que estas plataformas permiten a los empleados entrenarse para escenarios de alto riesgo de forma segura y efectiva. No es una declaración de intenciones: es el marco político que respalda los cambios normativos que están llegando.
En otros países europeos, el movimiento es visible aunque menos explícito:
El patrón común en toda Europa es que ningún país se opone a la VR como herramienta formativa en seguridad y salud. Lo que hasta ahora faltaba era que alguien pusiera en negro sobre blanco lo que en muchos contextos ya funcionaba en la práctica. Italia acaba de hacerlo.
En España, 2026 no es un año cualquiera para la prevención de riesgos laborales. El Gobierno ha declarado 2026 el Año de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, en una iniciativa aprobada por el Consejo de Ministros y vinculada al 30 aniversario de la Ley 31/1995. Y el propio sector reconoce que esa ley necesita evolucionar. El Ministerio de Trabajo ha manifestado su intención de avanzar en la modificación de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales mediante un anteproyecto que adapte la norma a las nuevas realidades productivas, incorporando con mayor claridad cuestiones como la transición digital.
En ese contexto, el INSST —organismo científico-técnico de referencia en PRL en España— ha publicado en febrero de 2026 una revista monográfica dedicada específicamente a la digitalización y la PRL, abordando los nuevos retos y oportunidades que la transformación digital trae al sector. No es un documento marginal: es una señal institucional de que el debate sobre cómo incorporar las tecnologías digitales —incluida la VR— al marco preventivo español está abierto y activo.
La normativa vigente (Ley 31/1995 y RD 39/1997) no menciona ni excluye la realidad virtual. Su validez como método formativo depende hoy del criterio de la Inspección de Trabajo y de los acuerdos sectoriales. El precedente italiano, sumado al impulso institucional de este año, hace que una equiparación explícita sea cada vez más probable —y más necesaria.
Para las organizaciones que ya forman con plataformas de realidad virtual como Ludus —con más de 250 clientes en 16 países y cerca de 95.000 sesiones completadas anualmente por sus usuarios—, estos cambios normativos son una validación del camino recorrido, no un punto de partida.
En Italia, a partir del 7 de abril, la formación práctica en PRL realizada con VR cuenta con respaldo legal explícito por primera vez. Para empresas con presencia en el mercado italiano, o para servicios de prevención que operen allí, desaparece la última incertidumbre jurídica que podía frenar la adopción.
Para el resto de Europa —y especialmente para España— el movimiento italiano refuerza algo que los resultados formativos ya demuestran desde hace años: la pregunta ya no es si la realidad virtual es válida para la formación en seguridad, sino cuándo cada legislación lo reconocerá de manera formal.
La Ley italiana n. 34/2026 no es un hecho anecdótico. Es el primer paso normativo explícito en Europa que equipara la simulación inmersiva con los métodos formativos reconocidos en PRL, y llega en un momento en que la Comisión Europea respalda estas tecnologías, varios países las están incorporando en la práctica, y España se encuentra en plena reflexión sobre cómo modernizar su marco preventivo. La formación en seguridad está cambiando. La legislación, poco a poco, le está siguiendo el paso.
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